La niebla caía en la Roma felliniana
Y Federico estaba frente a su ventana
Cuando a alguien vio que lo llamaba,
Era la huesuda quien por ahí andaba.
De México venia ella a visitarlo
Y estaba dispuesta a no soltarlo
Fellini dormía en su cama para evitarla
Sin saber que a los sueños también ella llegaba.
Soñaba Fellini que en cinecitta se encontraba
Y mientras un show de variedades él veía
La calaca con sus cantos ya aparecía
Federico el genio, entre los sets se ocultaba.
Fue cuando entonces se distrajo mirando
A un Jeque blanco que a caballo trotaba
Fellini a la montura rápido se trepaba
Pero Catrina ya los andaba alcanzando.
Sin él esperarlo sintió que veloz lo bajaban
Un quinteto de inútiles quienes lo ayudaban
Lo cinco muchachos lo escondieron un rato
Pero la flaca lo encontró con ayuda de un gato.
A una agencia Federico llegaba
A una de esas que matrimonios formaba
Y que a escribir una película a Fellini inspiraba
Sin saber que ahí la huesuda aguardaba.
A lo lejos se oyó a Zampano que gritaba
Y a Gelsomina que el dinero contaba
Corrió por el pueblo el buen Federico
Y lo escondieron en una carpa de circo.
Ahí se encontraban un trió de hombres
Muy diferentes pues eran estafadores
Tenían todos ellos una buena apariencia
Pero eran sin duda almas sin conciencia.
Salieron del circo llegando la noche
Pero la sonsa catrina era muy distraída
Con Cabiria bailaba mientras Fellini se iba
Al verse engañada escupió un reproche.
El italiano corría junto a Marcello Rubini
Un reportero que admiraba a Fellini
Ambos creían que era dulce la vida
Aunque a veces no fuera lo suficiente florida.
Se detuvo Fellini a mirar un enorme letrero
El mismo que Antonio veía desde un agujero
Tentados los dos por los pechos de Anita
Cuando percataron de que la flaca andaba cerquita.
Se oculto Federico en una playa baldía
En donde la Saraghina con gusto bailaría
Y esta es de Fellini la novena parada. Bueno,
Octava y media pues la agencia sólo fue de pasada.
Pidió a Giulietta que rápido lo ocultara
Para que su vida un poco se alargara
Su esposa ya exorcizada a él ayudaba
Y a pesar de eso la flaca casi lo atrapaba.
Viajó Federico a un país lejano
Donde vivía un actor pagano
Toby Dammit se llamaba el artista
Pero ahí lo encontró la flaca muy lista.
Fue Federico de nuevo a su tierra
Ahí escribió en su libreta vieja
Algunos apuntes muy personales
Sobre un director y sus personajes.
Miró extrañado a dos muchachillos
Que se peleaban por unos anillos
Y le llegó a la memoria un viejo libro
“Satyricon” contestó el acertijo.
Llegó la catrina con unos cuantos payasos
El ingenuo cineasta casi cae en la trampa
Pero antes de eso le dieron unos porrazos
Y alcanzo con ayuda escapar por una rampa.
Llegó a su pueblo el buen Federico
Donde se respiraba un aire muy rico
En tono alegre él susurro: AMARCORD
Pues aquel recuerdo le era acogedor.
Ahí lo trataban como a un Casanova
La vieja calaca ya se sentía ganadora
Cuando sin saber como Fellini volaba
Y una vez más de su muerte escapaba.
Bajó en un lugar para él conocido
Pues ahí ensayaba Nino su amigo
La orquesta tocaba algo de Rota
Y al pobre de Nino le llegó ya su hora.
Triste Fellini por la pérdida enorme
Llegó a una ciudad llena de pezones
Llorando veía como llevaban al muerto
Al cual arrojaron en un barco en el puerto.
Y sentado el cineasta de lejos veía
Como la nave con su amigo se iba
Viejo y cansado, el pobre Fellini huía
Sin saber que otros amigos encontraría.
Eran Amelia y Pippo pero mucho más viejos
O Ginger y Fred como en los viejos tiempos
Bailaron un rato, luego se fueron
Y desde aquel día jamás se vieron.
Alcanzó la catrina al pobre cineasta
Y lo tomó de la mano muy entusiasta
Y le hizo al hombre una entrevista
Pero no se publico en ninguna revista.
“Por fin Federico te tengo en mis manos
Y vienes conmigo como otros ancianos”
El viejo reloj de Fellini marcaba la una
Y lo ultimo que él escucho fue la voz de la luna.
Giulietta Masina lloraba incesante
Pues a su marido quería bastante
Y la esposa con la pena presente
Alcanzo a Fellini al año siguiente.
José Luis Fernández Ojeda





